Una película de miedo con los Signos

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La historia de miedo comienza en un bosque perdido. Los doce signos pasan el fin de semana en una cabaña solitaria. Los lleva un vehículo que queda en volver el lunes, para regresarlos a la civilización.

Apenas están instalándose cuando reciben un aviso fatal por radio (ya que allí no funciona ningún otro aparato):

Un loco sanguinario ha escapado de la institución donde estaba recluido y está entre ellos, entre los doce desgraciados que tienen las horas contadas.

Acuario, el receptor de la mala nueva, va avisando al resto del grupo.

Comienza el horror… (Si eres muy sensible, sal corriendo antes de que te salpique.)

Primera víctima: Aries, por supuesto. Nada más ser informado por Acuario, empuña las tenazas de la chimenea y sale corriendo y gritando de la cabaña: Maldito loco. ¡Da la cara!

Aries cae en un hoyo camuflado con ramas y es atrapado por un par de cepos bien afilados.

Segunda víctima: Sagitario. Se toma la noticia como si fuera una broma pesada. Carcajeándose, se adentra por los pinos: Asesinoooo, yujuuuuu… ¿Ves esta pelota de tenis que tengo? Esto me sobra para acabar contigo, ¡fantasmón!

Sagitario oye un chasquido. Se da la vuelta en silencio y es sorprendido por una ráfaga de pelotas que impactan contra su cuerpo como si fueran balas.

Tercera víctima: Géminis. Sospecha quién es el loco peligroso. Habla con todos. Va de un lado a otro chismorreando.

El asesino no aguanta más su palabrerío. Al doblar la esquina de la cabaña, aprovecha que no hay nadie mirando y le rebana el cuello.

Cuarta víctima: Tauro. Intenta hacerse a la idea con calma. El loco va a acabar con todos, pero no tiene porqué arruinar ese momento de placer: ¿Qué habrá en la nevera?

Tauro se dispone a abrirla. Muere electrocutado en su intento.

Quinta víctima: Cáncer. Empieza a llorar descontroladamente al ver el cuerpo de Géminis tirado en la esquina. Entra en la cabaña y encuentra a Tauro carbonizado: ¡No, no, noooooo…!

Se dirige al cuarto de baño. Abre la puerta y encuentra al loco haciendo pis (qué raro que esto no salga en las películas). Al instante de perturbar su paz urinaria, Cáncer acaba con su cabeza incrustada en la grifería.

En este punto, todos son conscientes del peligro y corren de un lado a otro.

Sexta víctima: Virgo. Se queja sin sentido: Si Géminis no hubiera sido tan bocazas… Si Cáncer no hubiera montado la pataleta…

El loco está a la escucha y Virgo lo enloquece más. ¿Sus últimas palabras?: ¡Libra, lava los platos! ¡Están que dan asco!

El asesino agarra uno de esos platos (¡sucios!) se lo mete en la boca y lo ahoga con él.

Séptima víctima: Leo. Corre como los demás, hasta que llega a un espejo y se regocija en su belleza: Es impresionante. No pierdo mi encanto ni en una situación límite como ésta. Mira qué tipo tengo…

El loco aparece por detrás y empuja a Leo contra el espejo. Leo, su vanidad y el espejo quedan triturados.

Octava víctima: Escorpio. Sus compañeros pensaron en un primer momento que Escorpio era el asesino, ya que se excitó visiblemente cuando Acuario le dio la noticia.

Ante un final inminente, Escorpio decide protagonizar la escena de terror donde da más gustito acabar: la del retozón en la cama.

A medio desvestir, busca pareja para vivir el momento del clímax definitivo. Tiene mala suerte. A quien encuentra es al loco con una navaja barbera, dispuesto a poner un final precipitado a su lujuria.

¡Ay, qué dolor…!

Novena víctima: Libra. Al pasar al lado de Sagitario, entra en pánico: ¡Qué horrible, la muerte de las pelotas!

Su apacible carácter se transforma en histeria: ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡¿Es socorro o es auxilio?!

Arma un griterío tan insufrible, que el loco le lanza un hacha y el cerebro de Libra acaba partido por la mitad, en el tronco de un frondoso árbol.

Décima víctima: Acuario. Brillantemente, deduce que el asesino se encuentra entre los que quedan vivos. Propone que se encierren en la cabaña y que hagan un duelo de pedos.

El loco acepta. Entran en la cabaña. Se sientan y comienzan con el ataque aerofágico. Acuario no lo resiste. Se asfixia en cuestión de minutos.

Onceava víctima: Capricornio. No corre. No monta escenitas de terror.

Al recibir la noticia del loco suelto, se dirige discretamente hacia el riachuelo para deshacerse de objetos comprometedores (su teléfono móvil, su ordenador, su videocámara…).

Pasado un tiempo, lo encontraron flotando entre su colección de vibradores y su muñeco/a hinchable desinflado (que alguien pinchó previendo su huida).

Doceava… ¿víctima?: Piscis. Gimotea y deambula desnortado desde que Acuario le informa del problema: ¡Qué tragedia! ¿Cómo se ha desatado esta ola de muerte?

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