EL APRENDIZ DE ANGEL IX

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Post número IX, continuación de la guía para ser un angel está escrita para todas las personas interesadas en desarrollar los valores espirituales

Deberías, y de hecho lo harás algún día, estar pendiente constantemente de tu actitud respecto a los demás y en general ante el mundo. Si no lo haces, tu personalidad egoísta y separatista te irá llevando sutilmente hacia el mundo en el que viven las personas normales. El aspirante a la vida espiritual debe cuidarse de no manifestar actitudes, palabras y ni siquiera pensamientos que le separa o distancie de los demás; no debe actuar con egoísmo ni dejarse llevar por malos pensamientos contra nada ni contra nadie; no debe querer imponerse sobre los demás, sino que debe procurar ser un instrumento armónico que sirva de ejemplo para la unión de las personas. Piensa que cada mejora espiritual que haces, es una mejora espiritual para la humanidad, pero si te dejas llevar por lo negativo estarás entorpeciendo al mundo.

No vayas avasallando a tus hermanos, no les presiones ni les ridiculices por el hecho de que tu seas más inteligente, no quieras llevar siempre razón, no te molestes cuando otros desde tu propia altura te contradigan. Si haces alguna de estas cosas, muchas veces serán las que sufras esos mismos hechos hasta que aprendas la lección. Si criticas, alguien te dirá algún día que eso no está bien, pero si lo sigues haciendo quizás sea peor; la vida enseña primero por las buenas y si no quieres aprender lo aprenderás por las malas. Si vas dominando a los que te rodean, algún día alguien te hará ver tu error y, si persistes, las personas elevadas y contrarias a eso se alejarán de ti.

Tu yo inferior debe ser dominado y transformado para hacerle altruista, filántropo, afectuoso y fraternal; sin embargo, dentro de que debe estar unido a los demás por sus buenos sentimientos, no debe perder su propia individualidad y sí razonar por encima de las circunstancias de una forma aislada. En otro sentido, que tu personalidad individual y separada se haga espiritual y se sienta una con sus hermanos pero, a la vez, que permanezca sola para fortalecerse y vencer las pruebas y tentaciones de la vida; de otra forma, la personalidad se puede ver arrastrada y afectada por los problemas de los demás.

Practica la observación y medita sobre la actuación errónea de los demás y ante los problemas de la vida, pero no desde una posición de crítica o pensando que tú eres mejor y que lo has superado hace mucho tiempo, sino para aprender lo que no deber hacer y pensando que aún te puede pasar a ti.

No te dejes llevar por los sentimientos y pensamientos de la mayoría de las personas. El hecho de que la opinión general sea de que a los terroristas, violadores, etc. sea de castigarles con odio y penas que no comprenden la posibilidad de regeneración, no debe ser tu forma de pensar ni de sentir. Aunque sea un sentir general de la sociedad, tú no debes verlo así, esas personas actúan así por ignorancia de lo que tú sabes, porque están obsesionados por sus pasiones animales o porque son enfermos desde cierto punto de vista. Tú debes preguntarte, ¿me gustaría que me dieran medios para curarme y regenerarme si yo estuviera en su puesto?

Recuerda que con la práctica de estos preceptos estás buscando la unión con Dios, con tu Yo Superior, y con las Jerarquías de Ángeles y Arcángeles; pero todo eso no lo puedes encontrar en el mundo externo ni en la forma de pensar y actuar de la personalidad terrenal. Para buscar a Dios debes hacerlo en tu interior, una vez que lo encuentres y te identifiques con Él, lo podrás encontrar en todas las personas y cosas del mundo.

Lo mismo que una persona puede ser portadora de malas influencias a través de las vibraciones procedente de sus cuerpos invisibles, así, el que está afianzado en el sendero angelical o de perfección, es el instrumento de las Jerarquías y hermanos superiores para que distribuyan las influencias celestiales. Sin embargo, y como es lógico, esto no ocurre hasta que esté preparado para no adulterar esas energías superiores; a la vez, esa persona también colabora con su propio desarrollo espiritual. Esa es una de las primeras metas que deben alcanzar. También debes saber que cuando te comportes como un emisor de elevadas vibraciones, a la vez eres receptor de una corriente espiritual para tu propio beneficio.

Respeta a las personas devotas tanto como a los científicos e intelectuales. Toda persona está evolucionando y unos se acercan a la perfección por unos medios y otros por otros, pero el que ya ha obtenido cierto conocimiento oculto, tiene que poner en práctica todos los medios a su alcance. Practica los ejercicios de meditación y observación.

El ser humano es un Espíritu creado por Dios, este Espíritu era inconsciente como “individuo” en un principio porque aún no había alcanzado la conciencia individual, pero sí tenía todas las posibilidades de Su Padre, las que aún tiene que desarrollar como poderes dinámicos y que harán que la personalidad sea perfecta y se transforme en un Espíritu creador. Para conseguir esto se vale de la Ley de Causa y Efecto que hace que recoja lo que siembra, y de la de Renacimiento que hace que renazca cada vida con más y mejores cualidades y adquiera mayor perfección en sentido físico, moral, intelectual y espiritual. Por consiguiente, trabaja con la voluntad que es el poder del Espíritu y utilízala sobre la mente para que por medio del discernimiento y la razón controles los deseos que intentan impedir tu desarrollo.

Si quieres ver cuál es tu progreso en esta vida observa cuánto tiempo eres dueño de tu mente y piensas únicamente lo que es bueno para la humanidad, y como dominas tu cuerpo de deseos hasta el punto de que no te dejas dominar por ellos y sólo deseas y sientes lo que es verdaderamente útil para el Espíritu. Según sea el grado de control, así te estás preparando para contactar con el Maestro y para elevarte a los Reinos de lo Divino.

Habrá veces que no comprenderás por qué todo te sale mal y parece como si las personas se pusieran en contra tuya. Debes saber que cuanto más atrás en los renacimientos has cometido muchos errores, sin embargo, después de la muerte has tomado conciencia de los mismos y te has comprometido a sufrir las consecuencias y a superar las pruebas del destino. Por consiguiente, debes afrontar las pruebas y penalidades como deudas pendientes que te pertenecen y que una vez superadas ya no volverán más. La resignación y la humildad, junto a la tolerancia y la comprensión de estos conocimientos, te harán ver la vida desde un plano más elevado que te hará más feliz.

Es posible que tu Espíritu haya estado en contacto con estas verdades en otra vida, en ese caso te llevará a contactar de nuevo y te mandará mensajes para que los captes en forma de intuición e inspiración. Tu deber en esta vida es facilitar esa comunicación por medio de llevar una vida sana y libre de cosas que entorpezcan la mente, y de dedicarte a cumplir todos estos preceptos para abrir la puerta a tu Espíritu para que así puedas cumplir con lo pactado.

Debes saber que tu Espíritu es inmortal y que la personalidad terrenal es la que muere vida tras vida, sin embargo, es el Espíritu quien recoge los frutos de cada vida, tanto en bien como en mal. Por consiguiente, tú como personalidad, eres el único causante de tu felicidad o de tu desgracia. Trabaja para el Espíritu y estarás trabajando de acuerdo a las Leyes Divinas, de esta forma, tu recompensa para otra vida será inmensa.

El concepto que normalmente existe sobre el cielo, el purgatorio, o el infierno no es correcto, sin embargo, algo hay de verdad en lo que cuentan. El purgatorio es donde vas después de la muerte del cuerpo físico para sentir en tu propio ser el mal que hiciste a tus hermanos en la Tierra, de ahí te fortalecerás espiritualmente y elevarás tu conciencia para no volver a caer en ello en la próxima vida. El Cielo existe con la misma intención pero con la diferencia de que en él se recibe y se siente el bien que hiciste en tu anterior vida. El Infierno sólo existe para las personas que han hecho mucho daño a la humanidad y se interpreta así por que su sufrimiento en el purgatorio es muy largo e intenso.

Hay personas que se quejan de su trabajo y de sus jefes, otras no saben dirigir ni mandar, y otros se aprovechan de su posición en esta vida para beneficiarse en todo lo que pueden; todo eso demuestra una gran ignorancia de las leyes. Cada uno está donde debe estar, porque debe tener toda una serie de experiencias y pruebas que necesitan para dar un paso más en su desarrollo espiritual. Si no cumple con sus responsabilidades, si abusa de otros o si sufre en su trabajo, debe saber que así está previsto en su destino para que desarrolle unas cualidades que necesita, si no cumple con su destino, tendrá que repetir las pruebas y aprender de otra forma más dura.

El hombre poco desarrollado es como una lira sin afinar o un diamante en bruto al que hay que pulir, el trabajo para alcanzar la perfección pasa por el peregrinaje a través del mundo físico donde poco a poco debe obtener la armonía celestial en su propio ser. Por eso, y como ocurre con el diamante en bruto, debe sentir el chirriar de la piedra como fuente de dolor que, al final, le dará las más bellas formas. Por eso, el mal es un bien en formación que tarde o temprano tienes que agradecer.

No te preocupes de si adelantas o no en el sendero angelical, preocúpate solamente de hacer las cosas con tus sentimientos más elevados. Hay personas que hacen el bien porque desean progresar, y así debe ser, pero aún tienen cierto orgullo, vanidad y otros sentimientos que les hace actuar por deseo egoísta de engrandecimiento para que les admiren. Estas personas desean hacer lo imposible para mostrar a los demás su espiritualidad con cualquier pretexto que les venga bien. Una forma peculiar de mostrar a los demás sus cualidades es diciendo lo bien que se sienten o invitando a otros a hacer lo que ellos hacen; las máquinas actuales que muestran el aura a las personas son una gran prueba para ellos. El efecto de tu trabajo espiritual se siente en el corazón y se muestra en la manera de actuar y pensar como resultado del desarrollo de la conciencia. Si te gusta ver como evolucionas a través de tu aura, y deseas mostrar al mundo tu adelanto, no eres tan espiritual como piensas, porque tu personalidad aún te domina.

No desprecies ni huyas de las personas que viven en los barrios bajos entre la delincuencia, porque ellos también son hijos de Dios. No sabes por qué han nacido allí, pero sí debes saber que esos barrios no ofrecen oportunidades importantes para su desarrollo y tu deber y el de todos es de ayudarles en todos los sentidos. Su grado de desarrollo puede ser bajo comparándole con el tuyo, pero no por eso se les debe repudiar como tampoco se repudia a un niño de cuatro años que aún le queda mucho que aprender, tarde o temprano alcanzará la meta.

Procura no caer en los celos, en la cólera y en ninguna clase de maldad en general, porque cuando lo haces, atraes toda una serie de espíritus que se dedicarán a estimularte en ese sentido para que sigas creando esos malos sentimientos donde ellos se divierten y gozan. Según sean tus sentimientos y deseos, así emites y llevas contigo determinada vibración, y así atraes a determinadas clases de espíritus que necesitan de esas vibraciones para evolucionar. Si te dejas influenciar, puedes llegar a no controlarte y a hacer cosas que ni te imaginas.

Procura estudiar a las personas, pues puedes aprender mucho de ellas. Observa al que siempre está criticando, hablando mal, al pesimista, al orgulloso, etc. de todos ellos aprenderás lo que no se debe hacer. Pero también es importante que observes, medites y estudies a los altruistas, cariñosos, simpáticos y de buenos sentimientos en general, de ellos puedes aprender a hacer mucho bien al prójimo y al mundo.

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